22 Jun 2010
Durante su discurso, Sabando mencionó que frente a la evolución exponencial de la actividad financiera es imprescindible que los bancos, cooperativas y mutualistas cuenten con un marco coherente y adaptable para la administración del riesgo operacional, en función de reducir las secuelas de operaciones fraudulentas similares a las registradas en el mundo.
“Las instituciones financieras tienen que abandonar la concepción de que la administración del riesgo operacional debe responder a un mero cumplimiento de los mandatos regulatorios y mirarla como un elemento que agrega valor al negocio, al incrementar la transparencia, controlar los costos y reducir la volatilidad de las utilidades”, indicó.
En este sentido, acotó que, tanto las instituciones financieras como los organismos de regulación, en sus ámbitos de gestión y control, deben mantenerse alertas frente a las fallas en los sistemas de información, la segregación de funciones de los ejecutivos, el uso de información privilegiada, el manejo de los activos de los clientes y la carga de capital para cubrir las eventuales pérdidas.
El pronunciamiento de Sabando se dio en el marco de la inauguración del curso de “Supervisión del Riesgo Operacional”, del que participan 35 expertos de organismos de regulación del continente y en el que se discuten las implicaciones del riesgo operacional en la rentabilidad y solvencia de las entidades financieras.
El acto se desarrollará hasta el viernes en Quito, como una iniciativa de la Superintendencia de Bancos y Seguros del Ecuador y la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas (ASBA).
El Comité de Basilea define al riesgo operacional como “las potenciales pérdidas resultantes de la falta de adecuación en los procesos internos, la operación del personal de los sistemas o aquellas que sean producto de eventos externos”.
A lo largo de la última se han declarado pérdidas atribuibles al riesgo operacional por sobre los 10.000 millones de dólares en los principales mercados del mundo, lo que ha provocado la quiebra de bancos y otras instituciones por operaciones fraudulentas orquestadas por el personal de las mismas instituciones financieras y el uso de los recursos.
El “riesgo operacional” ha vuelto al debate en la medida que los entes reguladores y de supervisión, están conscientes que todas las crisis comenzaron por la incursión de las Entidades Financieras en operaciones con altos niveles de riesgo.
Este tipo de comportamiento, que va más allá del riesgo crediticio o de mercado, puede dar paso a crisis generalizadas si el sector financiero no ratifica su adhesión al orden y la transparencia.
“El papel de los organismos reguladores no es impedir a los agentes tomar riesgos, pero si asegurarse que cuando las cosas salgan mal, sean estos jugadores quienes paguen por sus errores y no el público.
Los bancos deben entender además que la Gestión del Riesgo Operacional se traduce en ahorros concretos de capital y una mejor posición de solvencia frente a posibles debilidades”, declaró Sabando de la Superintendencia de Bancos
Fuente: El Ciudadano - Ecuador
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